En un intento de regresar a la exploración lunar después de casi cinco décadas, la sonda Luna-25 lanzada por Rusia ha sufrido un revés significativo al estrellarse en la superficie de la Luna. La empresa espacial estatal rusa, Roscosmos, informó que perdió el contacto con la nave poco después de su lanzamiento el sábado, debido a un problema en su órbita antes del aterrizaje planeado para el lunes.
El accidente ocurre tras una “situación anormal” reportada por Roscosmos, que está bajo investigación. La comunicación con la sonda se perdió a las 11.57 GMT del sábado, y según los análisis preliminares, el aparato “dejó de existir tras una colisión en la superficie lunar” debido a desviaciones en los parámetros de impulso calculados previamente.
Este fracaso pone de relieve la disminución de la potencia espacial rusa desde los días de la Guerra Fría, cuando lideraba la carrera espacial. La pérdida de la sonda también se da en un momento en que la economía rusa enfrenta múltiples desafíos, incluyendo sanciones occidentales y conflictos geopolíticos.
La sonda Luna-25 tenía como objetivo explorar la Luna y fue un intento de Rusia de volver a las misiones lunares después de 47 años. A pesar de la importancia de este regreso a la Luna, la noticia del accidente recibió una cobertura limitada en los medios estatales rusos, indicando posibles prioridades diferentes en medio de otros eventos noticiosos y desafíos nacionales y económicos.
