La décima conferencia del Convenio Marco para el Control del Tabaco (FCTC) concluyó en Panamá con notables diferencias entre los delegados de los 180 países participantes sobre los procedimientos de medición y regulación de sustancias tóxicas en productos de tabaco.
Tras una semana de reuniones, las discrepancias entre los delegados se centran en la interpretación y aplicación de los artículos 9 y 10 del convenio. Estos artículos instan a los países a buscar formas, dentro de su legislación, para medir la toxicidad de los productos de tabaco y garantizar que esta información se divulgue tanto a las autoridades como al público en general.
Mientras algunos países abogan por la formación de un “grupo de expertos” independientes para proponer métodos científicos que logren este propósito, otros, incluyendo a Guatemala, proponen la creación de un “grupo de trabajo” compuesto únicamente por funcionarios que podrían estar sujetos a directrices gubernamentales.
La jefa del Secretariado del Convenio Marco, Adriana Blanco, reconoció que “los temas más controvertidos tienen que ver específicamente con los artículos 9 y 10”. Explicó además que en conferencias multilaterales como esta, es común que cada país tenga su propio enfoque sobre ciertos temas, lo que puede ocasionar demoras en las negociaciones.
La resolución de este problema podría darse este sábado mediante votación, aunque el convenio prefiere alcanzar decisiones por consenso. En caso de no lograrse, el asunto podría posponerse para la próxima reunión en 2025, cuya sede aún está por determinar.